
Pero desde hace unos años aparecen como setas programas en la televisión con equipo de psicólogos incluídos que se ofrecen como ¿última alternativa? a familias desesperadas. La última novedad ha sido Generación Ni-Ni que se emite en La Sexta, a medio camino entre Gran Hermano y Supernany/Hermano Mayor.
Hace aproximadamente una semana o algo más me encontraba leyendo la prensa con el siguiente artículo de Antonio Rico (Faro de Vigo y La Opinión de A Coruña) y del que he tomado prestado el título y reproduzco en su totalidad a continuación:
"Psicólogos, psicólogos, psicólogos por todas partes. Pegas una patada a un programa televisivo y salen de debajo psicólogos intentando enseñar habilidades básicas a niños conflictivos (Supernanny). Pegas otra patada al siguiente programa con el que te encuentras y salen de debajo psicólogos reeducando a adolescentes que se ríen y se enfadan como gilipollas (SOS Adolescentes, Hermano mayor). Tropiezas con otro programa y dejas al aire un avispero de series de televisión protagonizadas por psicólogos que ponen sus conocimientos sobre el comportamiento humano al servicio de la resolución de crímenes (Miénteme, Mentes criminales) o complicados casos clínicos (La pecera de Eva, En terapia). Harto de tanto psicólogo te sientas al pie de un árbol y descubres que has puesto tu culo sobre los psicólogos que hacen los castings en Gran hermano, o sobre los que hablan en los informativos sobre la tragedia de Haití, o sobre el cadáver de aquella infamia telecinquera que se llamaba La caja. Y el pasado miércoles descubrimos que todos los psicoprogramas pertenecen a la misma especie animal, es decir, que si los cruzas obtienes descendencia viable. La Sexta estrenó Generación Ni-Ni, hijo por parte de madre de S.O.S. Adolescentes y por parte de padre de Gran hermano. Antaño los niñatos mal educados, egocéntricos, amorales, impulsivos, vagos hasta el adefesio, eran casuística casi exclusiva de clases muy altas y eran enviados a estrictos colegios en el extranjero para su reeducación. Ahora estos ejemplares se han multiplicado por cientos de miles al comenzar a aparecer en todo tipo de clases sociales. Ocho de ellos se han metido en una casa con dos psicólogos y el resultado es un programa de televisión. Tras décadas de haber representado la extravagancia frente a una sociedad sensata y comunitaria, los psicólogos en la actualidad representan la sensatez frente a una sociedad individualista, es decir, profundamente amoral. La televisión está psicologizada, ¿quién la despsicologirazá?."